LA GRAN FUNCION
Muchas veces se me ha escuchado decir que la vida es
un teatro.
Esto lo puede entender quien vive en una ciudad donde
existen los mismos y en ellos las obras
cambian contantemente.
Quien vive una vida de pobreza y aislado de esa
agitación, ellos tienen su propio teatro.
Un teatro donde ellos son los actores y la obra no
tiene principio ni fin.
Una obra donde el director es la incertidumbre de cada
amanecer.
La historia de esas personas está basada en una
tradición.
El vecino se roba a la vecina y ella queda en estado,
los dos jóvenes sin preparación comienzan una existencia, unas veces alejados de los mayores y otras
veces bajo el amparo de los mismos.
Es un camino largo y lleno de obstáculos, la realidad
es amarga y triste, los problemas de salud y desnutrición son característicos
de ese núcleo familiar.
El amor se convierte en sexo y la supervivencia en
necesidad.
La falta de higiene les hace tener parásitos y estos
ocuparan el interior de esos organismos donde cada vez se sienten más a gusto.
Aunque nosotros pensamos que la vida hace mucho tiempo
era diferente, debo decir que en muchos casos la organización social era
efectiva y cumplía la labor que ellos se habían propuesto.
Un curandero-chamán-brujo, dedicaba su vida al estudio
de las yerbas curativas, esas que limpiaban el organismo de parásitos.
Su función era aprender, observar, meditar, estudiar
la forma de los animales los cuales se auto curaban ellos mismos, consumiendo las hojas que proporcionaban el
efecto deseado.
Su forma de vida comprendía el mantenerse unidos, los
viejos eran los guías y sus consejos eran escuchados por los más jóvenes, estos
aprendían y retenían información que luego cuando fueran mayores, trasmitían a
las nuevas generaciones.
El método de vida era simple, comer, dormir, nadar,
cantar, recoger los alimentos, silvestres o cosechados, recolectar madera,
preparar la nueva vivienda para los nuevos esposos, pescar, contemplar los pájaros
y aves y robarles uno que otro huevo, para criarlos ellos bajo la costumbre y cuidado
de alguno de ellos.
En fin una vida que sin darse cuenta, representaba una felicidad, que solo terminaba cuando tuvieran que partir
hacia una nueva existencia.
La pregunta es:
Si estas personas que Vivian una vida aislados, rodeados de selvas profundas, donde no
conocían los nombres de ninguno de nuestros llamados dioses, como podían ellos
llegar hasta el Anciano de los Días.
En nuestra civilización nos recoge un tren, pero en la
de ellos, tiene que ser diferente.
La sabiduría del Anciano nos permite regresar a la
esencia divina de donde partimos de acuerdo a nuestra costumbre y formación.
Durante mucho tiempo muchos pueblos conocieron la
existencia de la barca, esa que te recogía para llevarte en pocas palabras,
hacia lo que llamaban (la otra orilla).
Para mí que pude contemplar Karma, (desde fuera y en
la distancia)…
Para mí que pude contemplar Destino, ver su interior,
sus bosques, sus animales, sus fuentes y sus 70 puertas donde existen los
mundos que proyectan (las emanaciones).
Para mí que pude contemplar Éxito, La Ciudad sin
Frontera.
Puedo asegurarles que el plan creado por el Anciano es
infinitamente digno de ser reconocido, admirado y agradecido por todo lo que se
ve y no se ve.
Por eso hoy dedico estas líneas para de forma
sencilla, dar las gracias a ese ser primogénito que libre de ataduras nos dejo
experimentar en este mundo una vez mas “LA GRAN FUNCION”
El mes que viene aquellos que hayan leído La Ciudad en
el Cielo Astral, podrán comenzar a estudiar El Ojo del Alma, este libro está
compuesto de cuatro partes, entender lo que en ello se expresa, es conquistar la razón de tu existencia.
Si tú crees que lo mío es comercio, entonces tú no estás
preparado aun para esta información, (lo siento, pero debes continuar con tu
propia ceguera)
TU ESTAS EN MÍ
YO ESTOY EN TI
TU ESTAS CONMIGO
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